Categoría: HISTORIAS,CUENTOS Y OTRAS
26 Agosto 2009
Hacia tiempo que hablábamos de quedar para dar un paseo y hablar de las miles de cosas que a los dos nos interesan.
Había pasado algún tiempo desde que nos habíamos visto la última vez y aunque manteníamos contacto telefónico y por mail, no nos habíamos vuelto a ver.
Entre los dos era vital el mantener contacto de la manera que fuese, nos echábamos tanto de menos que no podíamos estar sin comunicarnos.
Al mirarnos a los ojos era entrar en el alma del otro y recibir todo el..Llamémoslo como queramos, cariño, amor, ternura, nervios, tranquilidad o paz, sobretodo paz. Es el conjunto de todos estos sentimientos y más, es lo más que puede sentir una persona por otra sin mediar el sexo se apodera de nosotros.
El lenguaje de la mirada seguido de un gran abrazo, dejándote rodear uno por el otro, sintiendo el calor, el olor y el color, hace que el momento sea totalmente mágico. Yo quedaba con la cabeza en su pecho y el me rodeaba con sus largos brazos todo mi cuerpo y agachando su cabeza me daba besos en la mía y en la cara.
Hoy me he puesto unos zapatos con un gran tacón de plataforma, para que en el momento en que me abrace poder quedarme más alta y así rodearle con mis brazos su cuello, aunque debo de reconocer que la magia del “abrazo de oso” se romperá, pero seguro que merecerá la pena abrazarle de otra forma y mirarle a los ojos sin tener que subir la cara.
Al llegar al punto de encuentro, él estaba de espaldas, yo intentaba dar con la forma de sorprenderle, pero a mediad que me iba acercando, él iba girando su cabeza hasta estar frente a mi. Se agachó, abrió sus brazos de par en par y grito mi nombre. Cuando llegué a él me alargo las manos que cogieron las mías y se produjo la magia, era como la carta de presentación el encontrarnos con la mirada.
¡Hay estaban mis ojos del alma, mi ángel alado! Su mirada era limpia (como siempre) y me seguía trasmitiendo todo el calor que yo necesitaba. Seguidamente me atrajo hacia él y cuando estábamos fundidos en un enorme y calido abrazo, mientras me besaba me susurro al oído - ¿Has crecido o yo he menguado?- Es que así te veo mejor- le dije.
Gracias a mi altura pude oler su cuello y su pelo negro y rizado al cual también pude acariciar con mis manos. Fue diferente de otras veces pero igual de confortable e intenso o quizás más gracias a MIS ZAPATOS DE TACON ALTO.
Merche
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15 Abril 2009
Cuando regresaba a casa del trabajo, al salir del metro, fue cuando te vi. Por un momento me quede parada frente a ti sin sabe que hacer o que decir.
Tu te acercastes y me mirastes como pidiendo permiso. Mis ojos se clavaron en los tuyos y te vi, si te vi a ti a quien hacia tanto que no veía a la persona que he amado, amo y amaré siempre, mi corazón comenzó a latir tan sumamente fuerte que pensé que se me saldria por la boca, era tan grande la agitación que sentia como si me ahogase y una presión enorme me hacia difícil la respiración al no dejar pasar el aire a mis pulmones.
Tus grandes ojos marrones estaban clavados en los mios con tanta fuerza que era como si poco a poco recorrieran mi cuerpo y como me decían "besame", me cogiste de la mano y su tacto aspero pero delicado me hizo sentir un escalofrío que me recorrió todo el cuerpo.
Nuestras manos se entrelazaron y permanecieron juntas mientras yo bajaba mi mirada dando a sí prmiso a un larguísimo beso cálido lleno de amor y deseo que surgió entre los dos.
Y allí quedamos en la salida del metro dándonos un beso como si hiciese años que no nos veíamos, cuando en realidad nos habíamos despedido por la mañana de ese mismo día peo ¿cuanto hacia que no nos veíamos?
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8 Diciembre 2008
Mi cama es grande, fría.
Me deslizo por ella en busca de ti
pero es como un campo,árido y dorado
donde mi cuerpo vaga sin fin.
La almohada guarda tu aroma
y pongo mi cara sobre ella
pero no estás tu, no, ¿donde estás?
Ven a mi cama grande y fría,ven
y posa tu cabeza con tu aroma sobre mí
Muero y muero como el campo
árido y dorado sin poder dar fruto
Muero y muero un poco cada día sin ti
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25 Noviembre 2008

Había una vez........
Un bosque encantado en el que los arboles estaban un poco tristes,pues llegaba el otoño y el aire los despojaba suavemente de sus ropas.
Pudorosos bajaban los ojos avergonzados de que el resto de los animales del bosque vieran su desnudez, era una historia que se repetía año tras año al llegar esta estación.
Por el contrario en el suelo las hojas caidas,lo celebraban jugando y tirándose unas encima de las otras contándose como se lo habían pasado en su corta vida.
Entre tantas había una hojita no muy grande que aun guardaba un poco del verdor que nenia cuando en lo alto del árbol vivía.Ella se lamentaba ya en el suelo junto a las otras diciendo:
- ¡No es justo! Yo aun soy pequeña y ya no viviré más
Las otras hojas parecía que no la escuchaban y seguían siendo y riendo contando ahora como había sido el viaje desde el árbol al suelo,pero una de ellas de tamaño enorme,amarilla pero majestuosa le replicó:
- No existe lo injusto en la naturaleza eso es producto de los hombres aquí todo tiene un porque, y aunque seas pequeña tienes las mismas funciones que nosotras que somos más grandes.
- Si, pero vosotras habéis estado mucho más tiempo que yo en el árbol,yo nací ya cuando casi había pasado el verano,he sido algo tardía y ahora.....¡mirarme!Aquí en el suelo sin servir para nada y de las más pequeñas que hay en el suelo.
- Tu función has cumplido ya en el árbol y ahora te toca cumplirla aquí en el suelo al igual que cualquiera de nosotras.Déjame decirte que tu eres una privilegia-da por ser tan pequeña y estar aún un poquito más verde que nosotras.
-¿Si? ¿Por qué?
- En primavera lo verás
Pasaron los meses y en el mes de mayo a los pies del majestuoso árbol lleno de hojas nuevas y verdosas con una vida estante se alzaban pequeñas flores blancas,pero de todas ellas en el centro había una color malva suave en el borde de las hojas aumentando su tonalidad cuanto más al centro se dirigía para encontrarse con un amarillo brillante.Era de un tamaño excepcional y de una belleza extrema.
Era la flor que se había originado del abono de la pequeña hoja que cayó en el otoño y que se sentía tan triste por haber caído tan pronto del árbol.
servido por MERCHE
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