JUEVES SANTO
Anoche cuando regresaba a casa después de trabajar decidí irme andando hasta donde pudiese, ya que los autobuses tardaban bastante porque era festivo y además las procesiones obligaban a cambiar el itinerario.
Fue especialmente confortable el hacerlo. Buena temperatura, ese color que hay en el cielo de Madrid cuando la noche comienza a enseñarnos su cara, calles desiertas y poca circulación. 
Con mis cascos puestos me llenaba de paz oyendo la música de un piano, por cierto la música que más me gusta la banda original de la película "el piano". Me pare y tome asiento en un banco del parque por donde iba caminando. ¡ Dios Mio, que paz ! mirando al cielo que tenia algunas nubes de lluvia y a lo lejos un haz de luz roja hacia perfecto el momento, silencio casi absoluto aunque debo de reconocer que por un momento fue total, pues me desconecte tanto del exterior que pude estar en total soledad con mi espíritu, solo volví a la realidad cuando algunas gotas me golpearon suavemente en el rostro, me levante y seguí mi camino.
Caminando y caminando después de 2h. llegue a casa, pero no estaba cansada, estaba tranquila,sosegada y llena de paz. Encendí dos velas y tomando un café con leche humeante seguí leyendo mi libro " el origen perdido" de Matilde Asensi. Después me fui a dormir y después de muchos días durmiendo 3h. Hoy he conseguido dormir 4.
Hay veces que si somos capaces de vivir un poco más despacio podremos disfrutar de estos momentos que hacen que las cosas más pequeñas se conviertan en las más grandes









merce-hola dijo
Es cierto de vez en cuando un poco de paz y tranquilidad se pone de perlas :-)
10 Abril 2009 | 05:02 PM