MIS ZAPATOS DE TACÓN ALTO
Hacia tiempo que hablábamos de quedar para dar un paseo y hablar de las miles de cosas que a los dos nos interesan.
Había pasado algún tiempo desde que nos habíamos visto la última vez y aunque manteníamos contacto telefónico y por mail, no nos habíamos vuelto a ver.
Entre los dos era vital el mantener contacto de la manera que fuese, nos echábamos tanto de menos que no podíamos estar sin comunicarnos.
Al mirarnos a los ojos era entrar en el alma del otro y recibir todo el..Llamémoslo como queramos, cariño, amor, ternura, nervios, tranquilidad o paz, sobretodo paz. Es el conjunto de todos estos sentimientos y más, es lo más que puede sentir una persona por otra sin mediar el sexo se apodera de nosotros.
El lenguaje de la mirada seguido de un gran abrazo, dejándote rodear uno por el otro, sintiendo el calor, el olor y el color, hace que el momento sea totalmente mágico. Yo quedaba con la cabeza en su pecho y el me rodeaba con sus largos brazos todo mi cuerpo y agachando su cabeza me daba besos en la mía y en la cara.
Hoy me he puesto unos zapatos con un gran tacón de plataforma, para que en el momento en que me abrace poder quedarme más alta y así rodearle con mis brazos su cuello, aunque debo de reconocer que la magia del “abrazo de oso” se romperá, pero seguro que merecerá la pena abrazarle de otra forma y mirarle a los ojos sin tener que subir la cara.
Al llegar al punto de encuentro, él estaba de espaldas, yo intentaba dar con la forma de sorprenderle, pero a mediad que me iba acercando, él iba girando su cabeza hasta estar frente a mi. Se agachó, abrió sus brazos de par en par y grito mi nombre. Cuando llegué a él me alargo las manos que cogieron las mías y se produjo la magia, era como la carta de presentación el encontrarnos con la mirada.
¡Hay estaban mis ojos del alma, mi ángel alado! Su mirada era limpia (como siempre) y me seguía trasmitiendo todo el calor que yo necesitaba. Seguidamente me atrajo hacia él y cuando estábamos fundidos en un enorme y calido abrazo, mientras me besaba me susurro al oído - ¿Has crecido o yo he menguado?- Es que así te veo mejor- le dije.
Gracias a mi altura pude oler su cuello y su pelo negro y rizado al cual también pude acariciar con mis manos. Fue diferente de otras veces pero igual de confortable e intenso o quizás más gracias a MIS ZAPATOS DE TACON ALTO.
Merche






sleipnir70 dijo
Tu encuentro me ha recordado mucho al que reflejé en uno de mis post...en este caso narrado desde el punto de vista masculino..sin tacones.
Que maravilla tener un amig@ que te haga sentir así eh?...Tenemos una suerte inmensa.
Una sonrisa en zapatillas
26 Agosto 2009 | 09:24 PM